Mi doctora me vio hoy, me dice que estoy "una chulada", que cada vez me aparece más cintura y que he bajado bien porque no me cuelga piel de los brazos. Me dice que además no me han desaparecido las pechugas y no he perdido mis "encantos"... me halaga siempre, pero me es tan extraño recibir piropos, no me acostumbro y quisiera en realidad no seguir bajando de peso, quedarme así y punto... pero seguiré bajando y la gente me seguirá haciendo preguntas impertinentes como "qué se siente el cambio, te sientes distinta?", cuando en realidad la pregunta es más una afirmación y un imperativo a que yo debiera ser distinta por estar adelgazando...
Estos días he estado tan triste, haciendo miles de cosas, metiéndome en miles de proyectos y produciendo bastante, pero muy triste... temo me bajen esos estados en que deseaba desaparecer, aunque ya empecé a desear no estar en ningún lado ni que nadie jamás se haya enterado de que existí... la desmotivación existencial me abunda el alma. Mi cuerpo se vomita a sí mismo en cada intento por ser normal y descuadrarse de las normas... mi doctora me dijo hoy que tengo una depresión hace mucho tiempo, que debo tratarla porque no es posible que ande así... y yo le digo que sí es posible, que he andado así toda la vida... y al rato me largo a llorar porque quisiera simplemente dejar de estar acá, no estar en ningún lugar, que nunca nadie me hubiera conocido y ser como esas historias contadas en 1984 donde les lavaban el cerebro a las demás personas para que no recordaran a los que iban eliminando... Pero no. A veces pienso que debo hacerme cargo de la tristeza que cargo conmigo, a veces pienso que la solución es oír ese grito de vacío que me llama desde las azoteas... a veces pienso porqué no he sido yo la que ha muerto en esos accidentes horribles que han afectado a compañeros de mi maestría... y pienso tantas barbaridades, que al rato pienso que por lo poco que vale la vida debí pedirle ayuda a mis amistades para operarme y sanarme, porque el deberles algo me hace sentir que debo seguir viva de algún modo y que soy importante para ellos, aunque yo sienta que simplemente quisiera desaparecer.
En las últimas noches las crisis de pánico han estado raras... siento que mi pecho tiene un espacio hueco que me oprime, siento que mi corazón no palpita, que se ha trasladado a mis tripas. Siento que ni todos los rituales de sangre me podrían salvar de este dolor, de estas ganas profundas de llorar y sacar eso que no sé qué es. Siento que un día de estos debiera poder atravesar con mis manos mi pecho y arrancarme de cuajo el corazón y corroborar que sí está, que sí borbotea la sangre, que sí palpita...
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