"La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar".
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22-04-2012

hermana mayor

Soy la mayor de mi(s) hermano(s).
Siempre me he hecho cargo de lo que implica ser la mayor, ser la primera en llegar a la universidad gracias a la venta de humitas y empanadas (lo cual ya me da risa de relatar a estas alturas) y pensar que estoy acá, tan lejos de mi casa. Que siempre consigo todo lo que me propongo. Que siempre termino haciendo las cosas más locas para lograr mis fines (obvio que sin jamás dañar a nadie, cuyo principio moral lo he seguido siempre) y acá estoy ahora, en México, pronta a acabar este proceso: mi tesis. Pronta  a irme a un par de congresos a Colombia y Ecuador, para seguir con esta loca idea que me nació del recorrido latinoamericano...
Soy la mayor de mis hermanos, y es que a final de cuentas tengo dos hermanos, Luis y Natalia, ésta última mi prima pequeña que ahora se alista para también llegar a la universidad, que tiene varios hermanos mayores que la motivan y otro par de hermanos mayores que jugamos a ser una especie rara de ejemplo, que tampoco somos buen ejemplo de vida... pues viajar y sacrificar tantas cosas no siempre parece ser el camino correcto y el que nos lleve a la deseada y promocionada "felicidad".
Pero bueno, me gusta sentirme orgullosa de no tener pendientes emocionales. De saber que existo para Natalia, que me pide consejos y ayuda con dudas de sus cursos. De saber que soy una hermana mayor que está ahí para sus hermanos menores. Y es lo que es, pues el cariño que surge entre los hermanos no es algo desechable ni despreciable. Espero que mi Naty llegue lejos... espero estar ahí para aconsejarla en todos sus pasos, sus pololeos, sus decisiones, sus angustias y alegrías.
Mis hermanos, ambas razones para seguir con mis planes y finalmente para seguir viviendo.

21-04-2012

asumiendo tristeza y cambios

Mi tristeza extraña está asumida y siendo dejada de lado un rato para no crear un caparazón muy indestructible después. Es raro cómo se relaciona la gente con una ahora que estoy más delgada... cómo muchos me dicen cómo debo ser y qué hacer, lo cual no entiendo por qué pasa. Por otra parte, me cuestan las miradas y coqueteos de los hombres. No logro disfrutar de esas miradas que me invitan a la cama... ¿será que ya no quiero follar nunca más? pero no sé... es raro, porque pienso que unos 4 meses antes, con los 26 kilos que llevo bajados ni me habrían ni mirado...

Anoche hablé con mi hermano, fue bueno eso, extrañaba esas conversas largas que tengo con él sin la presión de mis padres que se asombran las cosas que conversamos... me encontró flaca, me dice que mis manos están delgadas, yo no las veo diferentes, sólo logro notar que las pulseras que usaba me quedan sueltas...

Creo que una de las cosas que me está dando mucha tristeza es la caída compulsiva del cabello, nunca tuve mucho, pero ahora la caída ha dejado pelones, lo que me llevó a la drástica decisión de volverme a cortar el pelo, pero aún no a raparme (lo que figura en mis planes si es que las vitaminas y colágeno que tomo no hace efecto en un par de meses)... también me da pena a veces el atorarme, es tan triste estar vomitando... no sé qué es lo que me pone tan triste de vomitar los alimentos cuando como muy rápido o mastico muy poco la carne y me taconea la tripa...

Pero bueno... una de las cosas que aprovecho cuando estoy triste es que se me ocurren cosas locas para dejar de estarlo: Inventé una crema contra flacidez hecha de romero, aceite de oliva, vaselina, hierba buena, mentolatum jejeje y me quedó re-buena, aunque en realidad con el kilo de crema que me he estado echando a diario, obviamente las estrías iban a comenzar a desaparecer después de todo... sobre todo por el ejercicio 3 veces a la semana y la enorme cantidad de mate que tomo a diario (1 lt por lo menos). Además ya he logrado concentrarme mejor y seguir escribiendo textos para publicar y enviar a congresos internacionales en diferentes lugares. Y... lo mejor, me iré a subir el Nevado de Toluca, paseo organizado por mí con mis amigos queridos.

Pensando en esas ganas de desaparecer que me vienen de vez en cuando y las 2 crisis nerviosas de las que he logrado salir con el tratamiento médico, creo que me asusta seguir bajando de peso, porque de hecho ya peso menos de lo que pesé en mis tiempos en que fui más delgada. Mi doctora me dice que llegaré bajo los 70 kg, lo cual me atemoriza, pues yo ya mido 1.70 mts... pero bueno, con calma y respirar profundo cada vez que me subo a esa pesa y dice menos kilos de los que creí... por ahora supongo que debo aprovechar de bajar de peso hasta que esto se estanque y mi cuerpo mismo me diga que ya fue suficiente....

19-04-2012

p

Mi doctora me vio hoy, me dice que estoy "una chulada", que cada vez me aparece más cintura y que he bajado bien porque no me cuelga piel de los brazos. Me dice que además no me han desaparecido las pechugas y no he perdido mis "encantos"... me halaga siempre, pero me es tan extraño recibir piropos, no me acostumbro y quisiera en realidad no seguir bajando de peso, quedarme así y punto... pero seguiré bajando y la gente me seguirá haciendo preguntas impertinentes como "qué se siente el cambio, te sientes distinta?", cuando en realidad la pregunta es más una afirmación y un imperativo a que yo debiera ser distinta por estar adelgazando...
Estos días he estado tan triste, haciendo miles de cosas, metiéndome en miles de proyectos y produciendo bastante, pero muy triste... temo me bajen esos  estados en que deseaba desaparecer, aunque ya empecé a desear no estar en ningún lado ni que nadie jamás se haya enterado de que existí... la desmotivación existencial me abunda el alma. Mi cuerpo se vomita a sí mismo en cada intento por ser normal y descuadrarse de las normas... mi doctora me dijo hoy que tengo una depresión hace mucho tiempo, que debo tratarla porque no es posible que ande así... y yo le digo que sí es posible, que he andado así toda la vida... y al rato me largo a llorar porque quisiera simplemente dejar de estar acá, no estar en ningún lugar, que nunca nadie me hubiera conocido y ser como esas historias contadas en 1984 donde les lavaban el cerebro a las demás personas para que no recordaran a los que iban eliminando... Pero no. A veces pienso que debo hacerme cargo de la tristeza que cargo conmigo, a veces pienso que la solución es oír ese grito de vacío que me llama desde las azoteas... a veces pienso porqué no he sido yo la que ha muerto en esos accidentes horribles que han afectado a compañeros de mi maestría... y pienso tantas barbaridades, que al rato pienso que por lo poco que vale la vida  debí pedirle ayuda a mis amistades para operarme y sanarme, porque el deberles algo me hace sentir que debo seguir viva de algún modo y que soy importante para ellos, aunque yo sienta que simplemente quisiera desaparecer.
En las últimas noches las crisis de pánico han estado raras... siento que mi pecho tiene un espacio hueco que me oprime, siento que mi corazón no palpita, que se ha trasladado a mis tripas. Siento que ni todos los rituales de sangre me podrían salvar de este dolor, de estas ganas profundas de llorar y sacar eso que no sé qué es. Siento que un día de estos debiera poder atravesar con mis manos mi pecho y arrancarme de cuajo el corazón y corroborar que sí está, que sí borbotea la sangre, que sí palpita...

14-04-2012

de a poco yo de nuevo

A los 20 años me sentía muy mina: linda, simpática, inteligente, llena de proyectos, metida en política, buena escribiendo cuentos, con muchos sueños que en aquel entonces parecían inalcanzables... pero estuve en un enorme lapsus por 7 años. Mi cuerpo casi había olvidado esa sensación de piel trémula en los abrazos apretados que esconden una doble intención. La condena fue muy larga.
Hoy los coqueteos vuelven a florecer en mi carne. Aprovecho esos instantes de dejarme halagar.
Juego en aquellas miradas que me da el amor. Me entrego y me hacen la mujer más bella del mundo. La más clara, la más cierta. Ya van tres meses de que el amor llegó. Confío en la bondad que trae el amor. Confío en  que el amor no tiene fronteras, aunque sea la frase más trillada del mundo. Confío en cada respiro compartido, en cada paso acompañado en mis victorias y en sus victorias. No hay competencia de egos. Confío en lo que te doy, en lo que me das. Confío en lo que somos en cada coito. En cada beso. En cada mañana contigo. En cada orgasmo y sonrisa.