y de tanta rabia, la rabia se vuelve pena, la pena llena el vacío hasta que se evapora una y mil veces. De tanta rabia, el odio se vuelve poesía mal hecha. No hay vacío, pero tampoco hay espacio. Aquiescencia momentánea para ser derrotada en cada nuevo intento.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario