"La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar".

21-03-2009

otoño

El otoño es mi estación favorita, es la prueba tangible de que todo muere para dar paso a nuevas vidas... pero siempre debo pensar mucho para entrar en esta época, prepararme para el mes que viene: el frío que ya me eriza, estremece y hace temblar. Porque abril es el mes que siempre marca el resto del año en mi vida por azares extraños medio cabalísticos, coincidentemente un 29 de abril Joel agonizaba hace ya unos 7 u 8 años atrás, un 29 de abril de 2006 también todo se tiñó finalmente de negro caprichoso... no entiendo a mi cabeza que se obstina en atrapar fechas y recordarlo todo obsesivamente en fechas calendáricas... y puedo así retroceder una y otra vez revisando mi vida, examinando minuciosamente cómo he llegado hasta el punto en que estoy. Es un constante pulsar la tecla rew de un tocadiscos con los 5 espacios de Cd completos. Es una constante revisión que debo hacer porque perdí mis diarios de vida que guardaban muchos años, porque desde ese entonces no quise volver a escribir en diarios y empecé a escribir hojas sueltas en word que jamás nadie ha visto.
Sin embargo, por más que quiero prepararme para recibir abril, todos los años ocurre lo mismo, me encuentra de improviso, me gana, no soy yo la que lo pilla primero. Este año seré "más viva", sólo me encontrará fluyendo porque ya me encuentro trabajando mi vida para conseguir cosas más grandes. Hay que dejar morir, porque todo debe morir, dejar que otras cosas surjan y vivan, así como el lucero que veo todas las mañanas, dejar emerger, fluir, mirar para atrás sólo para tener constancia de que las cosas se pueden hacer mejor.
Soy joven, llena de mucha vida, vida para ser vivida y no para botarse o permitir de que me la maten. Llena de amor para vivir, llena de amor por dar, soñar, gozar... porque el amor no es para llorar de pena, sino para reír hasta que las mandíbulas se agoten, se junten para volver a abrir la boca de tanta alegría... porque es risa y no sólo sonrisa.

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