Mirando el programa de Chilevisión que conduce la García Huidobro (no le sé el nombre), veo muchas mujeres que a mis ojos son estupendas, regias... muchas hablan de sí mismas de una manera que me deja pensando y me lleva a escribir en estos momentos, sobre todo porque próximamente me haré una cirugía de bypass y una de las chicas que calificó para la cirugía plástica, pesaba 102 kilos y ahora está en su peso normal, pero quedó toda suelta al adelgazar tanto.
Sinceramente, no me preocupó mucho ser gordita toda mi vida, me fascina comer. Mi familia se dedica a vender comida desde que recuerdo. El olor a pan amasado acompaña todos los días mi casa. Heredé los conocimientos de mis padres para cocinar y me encanta. Lamentablemente hubo períodos en que asocié comida con liberación de angustias y en épocas de depresión comí más de la cuenta, hasta que en pocas palabras, mi cuerpo no aguantó más el subir tanto de peso y me terminé enfermando a los 24 años de diabetes e hipotiroidismo, luego vino el hígado graso severo, resistencia a la insulina, dislipidemia, gastritis, una hernia hiatal y baja autoestima por no conseguir bajar más de peso. Nunca tuve el valor de empezar una terapia que me ayudara en esos momentos de angustia y menos el dinero para financiar una.
El 2011 fue la gota que rebalsó el vaso. Llegué a un nivel de diabetes y sobrepeso que me estaba dañando demasiado. Una endocrinóloga me dio januvia, un remedio nuevo para la diabetes.... busqué en google para qué era y lo recetaban cuando estaba la diabetes demasiado mal controlada. Leí que muchas personas si no les resultaba la januvia se volvían insulino dependientes. Ahí me dije stop. Me puse a dieta y mejoré los índices de glucosa en la sangre, pero los demases problemas de salud persistían. Al rato me apareció hipertensión arterial. Presión alta a los 27 años. Mi padre tuvo trombosis... una herencia que puede llegar a ser letal.
Mis médicos me dijeron que no había mucho más que hacer aunque me cuidara mucho. Mis exspectativas de vida iban disminuyendo dramáticamente... De hecho, en una maquinita que tiene mi nutrióloga me midió la edad metabólica y ésta daba 84 años. Cada quien puede interpretar que a uno le digan que su cuerpo funciona como si tuviera 84 años. Me angustié tanto en ese momento, pero no recurrí a la comida, entendí que me estaba matando, pero también entendí o más bien me hicieron entender que la solución más radical era la que me iba a ayudar. Un bypass... "hacer trampa" como me dijo una amiga en el pasado, pero una cirugía metabólica al fin y al cabo.
Ahora me da miedo. Me endeudaré de un modo increíble con esto. He tratado de convencerme de que es la mejor inversión que puedo hacer por mí... pero nunca he sido muy inversionista y esto me da miedo... no sé qué pasará si después no logro pagar el asunto... supongo que seré una eterna deudora profesional y con Maestría.... pero, por otra parte me da lata cómo mucha gente me pregunta que por qué lo hago y no me pongo a dieta... derrepente, en vez de enojarme, trato de buscar la paciencia que es algo que me cuesta. He aprendido a encontrar la paciencia para explicar que he intentado demasiadas dietas, me han dado pastillas para adelgazar incluso y no lo he logrado en el largo plazo y que ahora con las enfermedades asociadas a la obesidad, me cuesta mucho más conseguir bajar de peso... de hecho, desde agosto que pesaba 106 kilos, hoy ya peso 98. Pero quedo ahí, en 98 y con todas mis enfermedades.¿ Por qué? porque la obesidad es una enfermedad crónica. Entonces trato de explicarle eso a la gente cuando me preguntan en tono de crítica por qué lo hago. No me enfado porque entiendo que cueste verlo como un tema de salud y se vea más como un tema de estética... pero me gustaría que muchos pudieran entender lo que es vivir con miedo a un día no tener más el dinero para comprar los remedios que necesitas (en la mañana me tomo 10 pastillas, al almuerzo 3, a la noche antes de dormir 5 pastillas.... sumarlas es algo complicado de asumir).
Pero, ahora, y regreso al motivo de este post, ¿qué pasa post-cirugía?. Yo no quiero volver a un quirófano, esta ya será mi tercera vez en uno. Primero una fractura de niña en un brazo, en julio del 2011 extracción de mi vescícula por cálculos biliares y ahora, 16 de enero de 2012 el bypass gástrico. Quiero sólo regresar a un pabellón cuando sea mamá.
Creo que con mucho trabajo me acepté siendo gordita y traté de verme bonita y usar ropa que me gusta. No quiero dejar mi ropa y mis colores cuando baje de peso. Pero me pregunto, y no tengo la respuesta, cómo enfrentar la vida con un cuerpo tan diferente, que no es el que marcó tu forma de ser. Un cuerpo diferente, quizás aceptable socialmente por quien no sepa que hubo una cirugía que no sólo es metabólica, sino que permite perder peso rápidamente...
Un cuerpo y una memoria que han estado juntos por 27 años. "India guatona" me decían mis compañeros en los primeros años de básica... "guatona fea"... "guatona care' moai" (ahora me río con este último apodo)... "la gordita morena..." . Una memoria encarnada que siente las voces de recriminación de un anciano cuando me vio comer papas fritas en el Barrio Brasil y cómo ninguno de mis amigos supo muy bien reaccionar ante ese caballero que me retaba por tomar cerveza y comer papas fritas y me criticaba a viva voz que era obesa y me enfermaría... una memoria que me lleva a recordar las burlas que he recibido en la calle cuando ando en bicicleta, como si los gordos no pudiéramos andar en bici, como si lo tuviéramos prohibido...
Creo que mis dudas van hacia allá... la memoria y el cuerpo... cuando veo la TV y miro una chica que dice "me veo horrenda" cuando habla de ella y se mira al espejo y ve su flacidez, estrias y demases... Estas dudas me vienen ahora que leo y me pongo a debatir con muchas chicas que fueron obesas y se han hecho alguna cirugía dicen que quieren meterse a pabellón para dejarse regia... me cuesta entender que no se quieran, aún estando sanas y sólo sean capaces de ver lo feos que quedan los brazos, las piernas, el abdomen, la espalda con la piel "que sobra"... pero no es necesario responderme estas dudas, he aprendido a vivir con algunas dudas y a aprender que no todo tiene respuesta lógica (por lo menos para mí)... pienso que ninguna cirugía nos cambia el modo de vernos a nosotros mismos y por eso valoro lo que me dijo una muy querida amiga que se hizo una manga gástrica y ha bajado de peso: "seguimos siendo obesas de mente" y es cierto, siempre queda el riesgo de estar al límite y no respetar la dieta perpetua a la cual una persona se somete con estas cirugías. Siempre está el riesgo de que la ansiedad siga o que al mirarnos al espejo no creamos estar delgadas como esperábamos... y sí, creo que por lo menos, en el último tiempo mi autoestima mejoró mucho y muchas veces me acepté y vi linda...
Y sí, creo que una de las trancas no superadas que tengo con este tipo de cirugía, es que la gente se empiece a relacionar de otro modo conmigo. No sé si tanto miedo a los conocidos, pero sí a la gente por conocer... y ahora, releyendo párrafos anteriores veo que temo más a ver si mi carácter confrontacional y a la defensiva, arisco incluso, coincidirá con el cuerpo que tendré en unos 6 meses más...
Quizás me opere y simplemente las dudas que tengo se diluyan. Lo único seguro, es que mi salud mejorará muchísimo... por ello no hay vuelta atrás no más a la decisión y el 16 de enero me voy a pabellón....
2 comentarios:
Querida,
Siempre te he observado desde la distancia, sabiendo que me siento tan hermanada contigo, no sé es un sentimiento. Fui feliz viéndote feliz en Mexico (no sé si aún estás allá, cerré fb por mi tesis) y ahora leo y me pongo muy feliz al ver que tu vida cambiará. Los cambios siempre son difíciles, pero dime ¿Qué sentido tiene la vida sino es experimentarla con arrojo? Ese arrojo y esa experiencia tienen relación directa con los tiempos de crisis, con la dificultad de reconocerse siempre otra. Una siempre es mas de una. Y esa una libertad que poseemos todos, la capacidad de asumir que sobre nuestra memoria, hay muchas Margaritas posibles. Estar mas flaca, mejorar tu salud y aspecto físico sólo traerá cosas buenas, ya verás. Esta sociedad -para bien o para mal- premia los cuerpos sanos y medianos, tu disfrutarás de un nuevo cuerpo y con el, un nuevo modo de vida, un nuevo modo de relacionarte con él. Yo también estoy empezando los trámites para llegar donde estás tu ahora, es un poco difícil todo si uno no tiene ni uno, sobretodo yo que ya salida de la casa de mi mamá, me la tengo que valer sola. Sin embargo, sé que podré porque invertiré mucha energía en ello, asi como sin duda tu lo haz hecho. Encomiéndate a quien quieras y vive tu nuevo cuerpo, acomódate a él. Ojalá nos podamos coordinar en una junta y conversar.
FELICIDADES.
Andrea Ocampo.
Ojalá que todo esté tendo bien, Mayi.
Publicar un comentario