Son las 12:oo, el olor del damasco está por toda la casa. Es una casa de madera, se siente el aroma más rico.
Mermelada de damasco del árbol que está fuera de la casa. Realmente ha sido una bendición haber llegado a vivir acá, tener un pequeño patio, unas cuantas plantas y los dos árboles de damasco.
Es rico sentirse en casa, fundar espacios propios en lo cotidiano, en el valor del rito de hacer mermelada casera, como lo hacía en el sur de los árboles que se cargaban de ciruelas, o las frambuesas o cerezas...
Amo vivir en un primer piso, salir a la tierra, regar plantas, sentir la esencia de la tierra húmeda... amo re-volverme campo, tierra, plantas.
PS: de a poco la casa se va arreglando así que desde marzo amigos míos me atreveré a que vengan a conocer mi espacio y degustar las ricas mermeladas y las cositas ricas que cocinamos con mi familia
3 comentarios:
entonces, cua ndo mire la tierra admirarè tu rostro.
Estaré esperando la inviteichon!
mi reina, pa uté no hay que amononar tanto la casa jajajaj aunque tampoco la tendré desordenada, tú conociste mi antiguo hogar y ahí si que no invitaba a nadie jajaja a mis viejos els daba plancha, ahora están más orgullosos de esta casita =)
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