"La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar".

24-12-2008

cambios

Estoy en una casa nueva, buscando la próxima, no sé si un refugio o un caparazón...

Cambié todas mis cosas de 'hogar', boté más de la mitad de las cosas, quedándome con mis libros y recuerdos pocos, aparecieron cosas que no sabía que había guardado, como florecitas pequeñas que alguna vez recogí, listas de compras, o poemas y dibujos que me han regalado en hojas de cuaderno o tarjetas: fue lindo ver esas cosas, las guardé.

Boté en cambio otras cosas, como un lápiz que me trajeron de Italia, un anillo porteño (que en realidad se me perdió entre las cosas que no quería botar), agendas, fotografías, etc. Elegí con qué quedarme y qué desechar, valoré lo ligero y real, eso que nació desde el corazón de alguien como palabras en papel... no sé, son cosas tan ligeras pero que son a la vez tan potentes... y así continúo como siempre, poco asida porque "uno sólo conserva lo que no amarra" dice Drexler.

También pillé aros que alguna vez hice y pinches que de mostacilla y cosas que vendía, extendí el paño en que vendía mis aros en el Forestal sentí algo extraño acá adentro... hace mucho que ya no uso mis manos para crear, sólo las uso para tipear y siento que me seco, hace mucho que no tejo, lo último fue un proyecto de chaleco que regalaría esta navidad a mi ex (qué triste poner esto) y que deshice para hacer otra cosa después ya que no tenía caso hacerlo. Desde hace un mes y tanto ya que no tejo nada, ni a palillos ni crochet o que no tuerzo alambres de alpaca, junto mostacillas con otras mostacillas de colores... ni hago pinches o prendedores o tejo bolsos y... me doy cuenta que mis dedos están atrofiados, algo les hace detenerse y no seguir y no sé bien qué es...


Esta navidad la pasaré con la Pame, una amiga de años, desde que llegué a Santiago a la pensión de las monjas... mis papás se fueron al sur hoy y se llevaron también a mis tres gatitos... fue realmente triste desarmar todas las cosas de esa casita chica que algunos pocos se atrevieron a conocer (Cintia, Luisa que fueron más de una vez, la Clau que fue varias veces, la Cami, la Titi, la Naty...) y sabrán qué tan chica era mi casa... pero estaba tranquila ahí después de todo, había construido mi espacio desordenado... hoy mis gatos se fueron y los adormecí con Pacifor, se quedaron atolondrados y los metieron a una caja para transportarlos a Coñaripe... me dio una pena tremebunda, tenían sus ojitos entreabiertos y no podían ponerse en pie...


y no sé si estoy cambiando o destruyéndome o creando otro sujeto,objeto,ser... la gente suele hacer balances en esta época... yo siempre los hago, todos los días.

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