Hay imposibles que duelen menos que otros, se dijo ella mientras caminaba por calle Sn Diego buscando uno de sus libros favoritos que deseaba regalar para un cumpleaños... pero no lo pilló y siguió rumbo al sur, sí, caminar al sur siempre le ha sido bueno porque recuerda su tierra húmeda que tanto ansía en estos días de cementos grises.
Derrepente se encontró en un prado y se sintió feliz... pero luego todo se le cerró y tornó negro y el llanto se apoderó de ella... caminó por el parque Almagro y sintió cómo sus pies ya no querían más, estaba agotada. Sintió cómo su corazón en una constante contradicción latía más fuerte y a ratos se calmaba, latía y se calmaba, latía, latía, pero luego ya no se calmaba. Estaba en esa banca donde le dijeron que ella era todo para él, que no había segundo en que no rondara en sus pensamientos, pero ahora sabía que todo fue mentira.
Recordó una frase de una de sus mejores amigas quien le dijo: "quien ama no te hace daño, quien te ama jamás te causaría dolor". Es cierto se dijo a sí, "quien me ama no me causaría dolor y no me dejaría sola cuando yo realmente lo necsite", sin embargo luego se autoconvenció de que él sí la había amado y que él volvería por ella algún día y se sintió alegre 2 segundos y miró la banca... estaba ella sola, él no estaba ahí y nuevamente sintió el nudo en la garganta y soltó el llanto.
Luego como si todo ya no fuese brumoso, caminó hacia la Alameda y trató de tomar una micro para regresar a su casa y llorar, ante había intentado llamar a una amiga que la conocía muy bien y la podría consolar un rato ya que necesitaba cariño porque se sentía sola en el mundo... pero nadie le contestó, trató 6 veces de subirse a una micro pero el llanto le impedía realizar cualquier acción, en su cabeza sólo rondaba la expresión "él me mintió, él me mintió".
Decidió caminar para tragarse la angustia y para subir por fin a una micro , pero eligió el camino errado y llegó a la plaza en la Moneda y derrepente se vio a sí misma tomada de las dos manos con él en frente que le decía que la amaba y que se quería casar con ella... recordó que ella le mintió y le dijo que en 2 años más se casarían porque quería trabajar, mintió porque ella se habría casado en ese mismo momento.
Se sentó y siguió mirando a esos dos seres que se prometían tantas cosas bajo un farol, los miraba absorta con la pena en la garganta. Cerró los ojos y ya no vió nada, no supo si fue sueño o recuerdo. Llamó a otra amiga para que fuera a recoger lo que quiedaba de ella, y esta amiga le dijo que iría de inmediato y dejó todo botado para partir en su ayuda... peor luego se arrepintió y lloró mucho a la vista de todas las personas, peor nadie se le acercó porque tampoco nadie veía en realidad la dimensión de esa tristeza y la gente se alejaba... agarró su celular y le avisó a su amiga que estaba en una micro. Le mintió. Aún seguía perdida sin saber dónde estaba ahí sentada mirando a dos hologramas de su mente bajo el farol deluz blanca.
Se mordió los labios fuertemente para despertar y trasladar el dolor del alma a un dolor físico, ésa es su técnica de evasión y ya no la recordaba, pero ahí estaba, con el labio inferior sangrando y doloroso que la hizo reaccionar y sacar un pañuelo para limpiarse la sangre. Por fin pudo caminar y tomar una micro con el labio rojo y abierto en sangre. Le resultó, el dolor estaba posicionado en su boca y la sangre sabía amarga y salada a la vez. Llegó a su casa y pudo llorar en su cama por todo, porque el dolor físico ya se había trasladado al corazón y no había vuelta, su técnica no le resultó y quedó con una más de las tantas yagas que tiene en su espíritu.
Wanglen lloró hasta el siguiente día, miró al cielo en la noche del ayer de antaño y se vio en él... sonrió y se dio fuerzas, no estaba sola.
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