"La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar".

26-09-2012

Hasta que llegó aquel día

Hoy fue el día en que me quedé sin absolutamente ningún peso y nada para comer en el refrigerador, uno que otro resto de cosas en la despensa como un poco de arroz y fideos.

Hoy fue el día en que mi chauchera ya no tuvo un céntimo... pero en que me levanté y salí a vender (o fiar) unos pares de aretes mapuche de plata y fue el día en que armé un catálogo de venta de suéteres que yo tejo... Hoy no tuve ningún peso. Combiné del refrigerador todas las cosas que encontré y se las eché a mis fideos. Quedó buena la mezcla. Bastante rica en realidad. No me queda pan. Pero tampoco tengo harina para hacer pan. Me quedan para comer sólo unos huevos (y yo ni como huevo porque me hacen mal y sólo los uso para vender empanadas).

Mañana vence una cuenta... creo que la del gas. Luego vence una del teléfono y luego se viene pagar el alquiler. Pero me digo, hoy vendí un par de aretes y que mañana me pagan algo por ellos y en algún momento me darán el resto del dinero. Me digo que ya me encargaron un pastelito de choclo para el domingo y que quizás venda empanadas. Me digo que ya me encargaron un suéter.

Me digo que todo estará bien mañana y que la cuenta la podré pagar para que no me corten el servicio de gas.

Me digo a mí misma que este es sólo un momento más en la vida, que no será el único, porque cuando era niña pasé por lo mismo y me dediqué a vender en el colegio los huevos que ponían mis gallinas y así tenía dinero para pagar mis pasajes de bus.

Me digo que sé, que confío. Que mientras tenga manos para trabajar e ideas creativas, todo estará bien.

Me digo a mí misma que este período de incertidumbre pasará. Me digo que puedo terminar mi tesis pese a estas vicisitudes que a ratos impiden mi concentración.

Finalmente me digo que siempre habrá un mañana.

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