Me digo que yo no merecía ni 1/8 de todo el daño que me hiciste.
Tampoco yo merecía ni la más mínima parte de todo el daño que me provoqué por estar contigo y por haberme querido tan poco.
Hoy mi cuerpo está lleno de cicatrices, algunas se han vuelto a abrir y sangran con furia a modo de purgar el dolor que creí había cesado. Pero quedan las cicatrices para recordarme el pasado, los errores que no me permitiré cometer de nuevo, aunque viva con miedo eterno a ser dañada de nuevo... prefiero eso a volver a dañarme y que me dañen.
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