"La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar".

26-04-2012

La pregunta es:

¿Quién me creo yo para venir a acumular historias tristes de otros en mi propio cuerpo?
La época de Jesús ya pasó y suficiente tenemos con que haya existido un personaje así encarnado en nuestras memorias.
Me canso y agoto de sentir compasión, aunque al rato me venga todo el remordimiento por ello. Pero, cuando me pillan compasiva es cuando más logran aprovecharse de mí... sin embargo, cuando me doy cuenta de toda la compasión que sentí por otra persona, veo hasta dónde puede llegar el poder de la moralidad y cómo ésta no obedece al amor que tanto persigo sentir por quienes son importantes en mi vida.

Conclusión: Si quieren aprovecharse de mí, díganme que me necesitan con una historia súper triste

Segunda conclusión: Si llegan con esas historias a mí, pidiendo ayuda agónica, consumiendo mis fuerzas, créanme que no duraré mucho tiempo a su lado y terminaré huyendo y será como un "si te he visto no me acuerdo" o un "nunca te conocí".

Tercera Conclusión: La gente que quiero no ha llegado así a mi vida. Sus historias confluyen con las mías y generan más historias a futuro. No hay dependencia de ningún tipo. Ni mía porque me necesiten ni de ellos hacia mí. Saben que un día estoy ahí, al lado de ellos trabajando codo a codo, pero que en un concierto o un paseo, al rato comienzo a caminar sola porque las emociones son sólo mías y hay veces en que necesito sentirme sintiendo en soledad. Así es, entre quienes nos queremos no nos damos pena, y si lo estamos haciendo nos lo decimos para no producir esa relación de limosnear cariño. Es una especie de enredadera floreada, que crece y crece, florece y florece.

No hay comentarios.: