"La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar".
16-11-2009
traslado
Hoy deseabas un cuerpo tenue, blanco, tibio. Levedad. Ojos celestes, aromas de nieve y cabellos de otoño. Pero estoy aquí, con mi morena agonía - medio histórico, medio dialéctica- de ver tantos otros rostros más en tus ojos que el mío. Te envuelvo en mi cuerpo tantas veces, te mojas y remojas en mi deseo y sigues en el juego, quizás conformándote a esta suerte de tenerme y no abandonarte. Te clavo mis uñas, te pego, sigo aquí, más que nadie aquí. De pies en la tierra, de pies piñiñentos de tanto caminar llevándote a lugares infinitos, la tierra sigue conmigo y es lo que me hace seguirte y más que nada estar siempre conmigo, son esos pasos dados juntos, son esos gemidos emitidos al unísono. Quizás querías oír gemidos en otro idioma, en otro son, en otro tono.: Izar al viento un cuerpo más volatil y menos roca, pero volviste a despertar ahí, abrazándome, cogiéndote de mis pezones, hablándome al oído y dicíendome "hola". Seguiste ahí amamantándote de mí, lamiendo mi aliento y revisando qué te dicen mis ojos... y ¿qué te dicen?... sigo aquí, conmigo.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario