Es necesario abrir aún más la puerta para dejar entrar la luz, dejar abiertas las ventanas para que el sol esté ahí con su luz blanca invernal que engaña y no da mucha tibieza. Pero la tibieza se busca y se aprovecha, por lo tanto puertas y ventanas deben permanecer abiertas. Compartir, entregar, trabajar, soñar y amar.
Cambio los colores del blog por un mero estado de ánimo en que siento la tibieza en mí y la tranquilidad. Esta sensación está hace ratito ya, me da nuevas fuerzas para embarcarme en nuevos proyectos, recuperar trabajos pasados y dejados a medias, retomar sueños.
Como siempre, con los pies bien firmes en la tierra, zapateando contra el piso, saltando en la polvareda y el pasto. Pero, con la cabeza bien en alto y orgullosa, sólo con la cabeza en la altura adecuada, ni muy en las nubes ni cabizbaja puedo estar en paz y crear.
Quizás todo esta inmensa sensación provenga de mi encuentro con la nieve que caía más abajo de mí en aquella montaña en altos de Lircay, en ese tropezón con lo que soy: una cabra de cerro.
5 comentarios:
Ahora ya no duelen los ojos! bien por la luz, Mashi, que entre toda, que entre y no se vaya.
Y se viene Tongoy y Guanaqueros... Quizás después se venga La Campana.
;)
La vida es esto. Prestémosle atención a los
detalles. Al calorcito humeante del pis, a sacar la basura, a viajar apretados
en colectivo. Si no disfrutamos eso, ¿qué nos queda?
Excelente mi estimada. Mucha suerte, de corazón.
!Me encantó el cambio de color, el blog como reflejo del ánimo, es que es tan público como íntimo! Bello :)
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