"La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar".

16-01-2009

todo se transforma...

ésa fue la canción de antaño, no puedo no escucharla con algo de rencor, angustia y miedo. Esos miedos vuelven y están ahí, a esas heridas basta echarles ají para que no se cierren nunca más. Todo se transforma. Todo se transformó en la angustia más grande en esta corta vida que se me vuelve larga a ratos. No puedo evitarte y apareces de nuevo, siempre te me apareces aunque no quieras hablarme más. Siempre me pregunté qué te hice para que me tratases así y siempre llegaba a la misma respuesta: nada.
Pero la canción es hermosa. Es triste teñir a Drexler de angustia por algo que no dependió de mí. Pero te me apareces siempre. Este mundo es realmente chico y aunque te vayas a Italia, a San Vicente de Tagua Tagua, Concepción o donde sea. Estás y siempre has estado revolviendo mi cerebro. Porque sé que revisas esto de vez en cuando, quizás escribo y dejas anónimos, o los dejabas (hace más de un año en que por fin dejaste de hacerlo)... quizás el blog entero sea para ti... no lo sé, es ya demasiado tiempo y demasiados años de juventud creo. También creo que me hace falta perdonarte, pero jamás me pediste ni disculpas... y mi sangre quedó en tus labios la última vez y el dolor se hizo eterno para volver a aparecer una y otra vez, para que los nudos de mi garganta no desaparezcan más. Te veo de negro. Es el color del luto que llevarás eternamente por haberme matado tantas veces, por mentirme y jugar conmigo que era demasiado niña en ese entonces y ahora demasiado grande ya para volver a creer. Ya no creo en la canción "Save me" de Aimee Mann, nadie me ha salvado aún de todo esto porque nadie puede. Ni yo. Cómo perdonar cuando no has pedido perdón. El rencor quema las tripas y no ayuda al olvido. Sin embargo no me siento capaz de verte de nuevo frente a frente. Siempre que te he visto de lejos me desmorono y vienen crisis de angustia en la calle y me desoriento y pido ayuda a alguien y lloro sin poder decir el motivo. Quizás necesite un siquiatra como tú, o sicólogos o no sé. Pero acá estoy. Todo se transforma, pero mi angustia ha devenido en angustia primigenia con sabor a diabetes e hipertiroidismo, un poco de estrés y sobrepeso.

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